PELI: «Black Swan» («Cisne negro»), EE UU 2010

Creo que hay dos formas de de ver esta película sin que te destroce el estado anímico: en un estado de alegría y euforia elevado o bajo los efectos de algún estupefaciente. ¿Por qué? Pues porque la historia de esta bailarina llamada Nina Sayers (Natalie Portman) es triste, qué digo triste, dramática, y en ocasiones esperpéntica y terrorífica.

Yo la vi bajo un estado anímico normal y cuando salieron los créditos finales estaba totalmente repantingado en el sofá pensando en la manera de quitarme de este mundo. ¡Qué depresión! Ahora bien, si esto era lo que el señor director Darren Aronofsky pretendía, puede felicitarse y darse por satisfecho. Esta peli es de las que deprime y además juega con la sicología —no sólo de la bailarina protagonista— sino del espectador, pues la forma narrativa es la de introducirlo en el mundo de Nina, una joven bailarina de ballet clásico con mucho talento pero muy insegura, que consigue el papel de su vida para interpretar a los dos cisnes (el blanco de la pureza y la ingenuidad y el negro de la perversión y la seducción) en la obra El lago de los cisnes, de Piotr Ílich Chaikovski. A pesar de su talento, el director de la obra, el profesional pero a la vez tirano Thomas Leroy (excelente Vincent Cassel), está convencido de que Nina, perfecta en el papel de cisne blanco, no tiene la capacidad para representar el cisne negro y esto se convertirá en una obsesión que romperá los límites de la salud mental de Nina. Para colmo, la joven bailarina vive con su madre soltera (o viuda), una antigua gloria del ballet venida a menos y medio enloquecida por el recuerdo de lo que podía haber sido en el mundo de la danza si no hubiera sido porque se quedó embarazada de Nina.

Aronofsky crea una atmósfera cerrada y angustiosa que representa el mundo interior de Nina y cómo su obsesión por la perfección y por encontrar el oscuro tenebroso necesario para representar al cisne negro la va consumiendo y enloqueciendo progresivamente (consumiendo y enloqueciendo a la vez al espectador). Para ello se apoya en una técnica muy práctica: durante toda la película estamos oyendo una banda sonora con partes de la obra El lago de los cisnes. Esto recarga enormemente el ambiente y es una especie de reflejo de la obsesión de Nina.

La película me ha gustado. Pero así como me gustan las trufas de chocolate, que si me como quince del tirón termino empachado y con dolor de estómago, me ocurre lo mismo con esta cinta. Natalie Portman lo hace estupendamente y a mi juicio obtuvo un merecido Oscar; el trabajo de dirección, la cámara metiéndose entre los bailarines y la puesta en escena en general son de una excelente factura estética. Pero lo dicho, acuérdense de las quince trufas de chocolate, el que avisa no es traidor.

Valoración: 3,5 sobre 5.

Dificultad lingüística: media. Los diálogos no son excesivamente complicados ni los actores hablan con acentos particulares.

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Publicado el 13 marzo, 2011 en Películas, películas estadounidenses y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. this movie really i impact, is as it stated daniel gonzalez, there two forms of see this movie without that the person’s mood is altered.

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