PELI: «The Town» («Ciudad de ladrones»), EE UU, 2010

No sé por dónde empezar. Estoy realmente anonadado. Quién iba a decirme a mí que me iba a gustar tanto esta peli… con Ben Affleck delante y detrás de la cámara. Pues sí, agacho la cerviz y afirmo con rotundidad que este drama callejero de ladrones de bancos está muy pero que muy bien; parece una peli más de eso, de ladrones de bancos, pero no lo es. O sí lo es, pero con unos excelentes resultados. Nada más empezar a verla me atrapó el ritmo dinámico y holgado de la narración… y las escenas de acción, todo hay que decirlo. Y lo que más me sorprende de todo es que el amigo Ben no lo hace nada mal, yo que había siempre denostado su trabajo interpretativo y le había colocado en el rincón de los actores de Hollywood que quieren-pero-no-pueden.

Ben nos cuenta esta historia de ladrones profesionales de bancos de la ciudad estadounidense de Charlestown, un barrio de Boston. Va al grano, no se detiene en historias secundarias o superfluas (aunque por ahí he leído que el metraje original duraba más de 4 horas y que la productora le obligó a meter la tijera), con un trabajo interpretativo más que solvente, con unas escenas de acción y persecución muy logradas, a la altura de los clásicos del género. Desde el inicio trepidante del robo al banco en el que Doug MacRay (Ben Affleck) se apiada de la aterrorizada trabajadora de la entidad, Claire Keesey (Rebecca Hall), a quien le obliga a abrir la caja fuerte, hasta el mismo final de la cinta aprecio una tensión uniforme y una línea argumental firme y sin altibajos, de gran solidez. El grupo de ladrones está compuesto por otros tres integrantes, siendo James Coughlin (Jeremy Renner) el loco y temerario de la pandilla, el de gatillo fácil, el matón que lo pondrá todo más difícil de lo que podría salir en un principio. Como he dicho, durante el robo mencionado obligan a Claire a que abra la caja fuerte, pero alguien da la alarma y, con el botín, eso sí, se ven obligados a largarse del lugar como alma que lleva el diablo. Pero no huyen sólo con la pasta, sino también con Claire como rehén.

Hasta aquí todo bien. Sin embargo, la cosa se complica cuando, una vez liberada Claire, comprueban mediante su carné de conducir que ella vive en el mismo barrio que ellos. Dough, algo afectado por haber aterrorizado a semejante bombón durante el acto delictivo decide, sin meditarlo mucho, meterse en la vida (y en la cama) de Claire. Pero esto supone automáticamente que en la investigación que el FBI está realizando sobre el atraco y los malhechores la pongan muy pronto a ella ella también en el punto de mira (nunca mejor dicho). Alrededor de este triángulo formado por Dough, Claire y James gira la trama central. Nada más cometer el primer robo el FBI se pone manos a la obra para trincar a los ladrones. El policía encargado del caso es el adusto agente Adam Frawley, de ese tipo de cops en cuya mirada uno puede atisbar la determinación del cazador. En cuanto aparece en escena uno sabe automáticamente que el tipo es un sabueso.

Lo dicho, una peli de ladrones seria, muy bien contada y con escenas de acción creíbles y trepidantes. Me ha gustado mucho.

  • Valoración: 4,5 sobre 5.
  • Dificultad lingüística: alta (sobre todo por los rápidos diálogos y el empleo del acento de Boston, algo difícil de seguir para los que no estén acostumbrados).

 

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Publicado el 11 febrero, 2011 en Películas, películas estadounidenses y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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