PELI: «Winchester 73» (EE.UU., 1950)

En realidad no soy muy aficionado a las películas del Oeste y además los papeles interpretados por mujeres en estas cintas de mediados del siglo XX me chirrían bastante por su actitud infantil y gregaria para con los hombres (así como la actitud paternal y de superioridad de los hombres para con las mujeres). Sin embargo, Winchester 73 me resultó bastante entretenida y coincido en que quizá sea una de las mejores cintas de su género.

Lo tiene todo lo que se podría exigir a una buena peli de vaqueros: unos malos malísimos, estupendamente interpretados por Stephen McNally y Dan Duryea, y un bueno buenísimo asimismo muy bien interpretado por James Stewart, que resultó ser una sorpresa grata para todos aquellos que estaban convencidos de que no sería capaz de interpretar a un tipo noble, pero duro y temerario. Con el personaje de Lin McAdam, Stewart se quitó el sambenito de tío blando y héroe almibarado. Una lástima que no le dieran más papeles de este tipo: yo disfruté mucho con su interpretación.

Pero sigo con el recuento: tenemos también una persecución trepidante por los páramos desérticos, un duelo a muerte al borde de un acantilado, un ataque a caballo realizado por los indios a un grupo de soldados entre los que se encuentra una mujer y un par de civiles que pone bastante los pelos de punta y, cómo no, un objeto de deseo: no es la única mujer que deambula entre tanto machote con pistola (interpretada por Shelley Winters), es un rifle automático Winchester 73.

Averiguando por ahí he llegado a leer que la codicia por la que se lucha a lo largo de la cinta por conseguir dicho rifle se podría comparar con la atracción fatal que produce el anillo del Señor de los anillos. Bueno, yo creo que tampoco es para tanto. Es verdad que toda la acción gira entorno al rifle, el cual es ofrecido como premio en un concurso de tiro y que finalmente es ganado por Lin McAdam (James Stewart) en una apretada final contra el cetrino y agrio Dutch Henry Brown (Stephen McNally), y también es verdad que son dos objetos por los que los personajes matarían por conseguir. Sin embargo, el Winchester 73 no sólo representa tener una de las armas más evolucionadas de aquel momento, también otorgaba cierto estatus al portador y desde luego no resultaba autodestructivo como el anillo de Sauron. Es verdad que el renombre que da al propietario un rifle semejante es un arma de doble filo, pues al ser un objeto tan codiciado, cualquiera estaría dispuesto a matar por obtenerlo, como ocurre nada más ganar McAdam el concurso. El malvado Dutch Henry Brown se lo roba con nocturnidad y alevosía y da comienzo así a la trepidante persecución, sazonada, como he dicho, con ataques suicidas por parte de una orda de indios a caballo y la intervención de otro bribón de aúpa: Waco Johnnie Dean (Dan Duryea).

En fin, una peli entretenida, muy bien ejecutada a todos los niveles, con mucha acción y con una trama muy original.

  • Valoración: 4 sobre 5.
  • Dificultad lingüística: media tirando a alta (en una peli de vaqueros hay mucho diálogo entre los tipos duros y una jerga propia de los hombres del Oeste).

 

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Publicado el 7 febrero, 2011 en Películas, películas estadounidenses y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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