PELI: «12 Angry Men», («Doce hombres sin piedad», USA, 1957)

Uff, no sé por donde empezar. Para esta película sólo puedo encontrar halagos y alabanzas. Es el debut profesional del director, Sidney Lumet, y está considerada uno de los grandes clásicos de la historia del cine. A pesar de tener un estilo indudablemente teatral debido a que la acción se desarrolla enteramente dentro de una habitación, es una cinta ejemplar tanto por las excelentes interpretaciones como por el brillante guión y una dirección casi perfecta, algo que en los tiempos cinematográficos que corren, ocurre muy, pero que muy poquitas veces.

El motivo de ese corte teatral es que el guión original, de Reginald Rose, fue el libreto de una obra de teatro. Pero la excelencia de esta peli no sólo estriba en que es una historia impactante sobre un jurado compuesto por doce hombres que deben decidir si condenan a muerte a un joven acusado de matar a su padre. Es la forma que Sidney Lumet tiene de contarnos esta historia, de colocar la cámara, de diseñar la iluminación de la sala y de los rostros enervados de esos hombres que, inicialmente llevados por sus propios perjuicios y una ligereza de espíritu deciden, salvo uno, condenarlo. Amén de la impresionante interpretación de todos los actores.

12 Angry Men es en el fondo una crítica a la pena capital a la vez que se pone de manifiesto una de las virtudes de la democracia estadounidense: la del pueblo que, a través de un jurado compuesto por una docena de personas, decide y aplica la justicia. Pero en lo que se incide especialmente es en la insensatez de los prejuicios y convicciones sociales. El acusado es un joven latino de origen más que humilde y esto es motivo suficiente para que varios de los miembros del jurado lo declaren culpable sin ni siquiera revisar el caso. Uno de ellos afirma que este origen pobre y marginado del joven es motivo suficiente para mandarlo a la silla eléctrica, otro ve con satisfacción el transcurso del juicio a pesar de que la actuación del abogado defensor ha sido más que pobre, por no decir negligente, otro tiene entradas para un partido de béisbol y quiere que el veredicto se determine lo antes posible para no llegar tarde al estadio. Los demás, sin tener una razón de peso y para evitar conflictos, se unen a la causa de declararlo culpable. Sólo la duda razonable expresada por uno de ellos, Henry Fonda, hará que las cosas tomen una dirección completamente inesperada.

Vean esta película, en serio. Se darán cuenta inmediatamente de lo que es el buen cine.

  • Valoración: 5 sobre 5.
  • Dificultad lingüística: alta (diálogos rápidos y de gran profundidad, en ocasiones varios personajes hablan al mismo tiempo).

 

No he encontrado el trailer en español, pero sí este vídeo interesante:

Este sí es el trailer en version original:

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Publicado el 20 septiembre, 2010 en Películas, películas estadounidenses y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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