SERIE: «The Office» (USA, 2005)

The Office es una de las series de humor hilarante más cómicas (valga la redundancia) que he visto en mucho tiempo. Está basada en la serie británica del mismo nombre, lo cual no la ha salvado de numerosas críticas por parte de los más puristas. Y es también un ejemplo de cómo lo simple, si bueno, es dos veces bueno, pues la serie basa su hilo argumental en la rutina laboral de una decena de personas que trabajan para la compañía distribuidora de papel Dunder Mifflin (¡sí, tienen página web!) y donde la acción rara vez se desarrolla fuera de la oficina. No hay grandes puestas en escena ni alardes cinematográficos: una oficina, una decena de personas y un guión desternillante.

Confieso que no he visto la serie británica original, de la que apenas he encontrado información salvo en imdb, donde se critica la tendencia de los gringos por copiar series o películas de éxito en otros países. Me vienen así a la cabeza de repente The Ring, cuya original es Ringu, peli de terror japonesa; o Shall We Dance, remake también de la homónima japonesa. Así que creo que, teniendo en cuenta las opiniones generalizadas sobre la serie original, sería recomendable echarle un vistazo.

Desde el primer capítulo de la serie los personajes se nos presentan como un grupo de loosers (perdedores o pringados) que trabajan en esa empresa mediocre porque no parece que hayan podido aspirar a más. El jefe de la sucursal, Michael Scott, magistralmente interpretado por Steve Carell, es todo un personaje. Incluso dentro del mundo de ficción de la serie. Se las da de superior proactivo y preocupado por sus empleados, pero el realidad es un hombre solitario que provoca las situaciones más embarazosas que nos podamos imaginar. Confieso que en algunos capítulos me ha llegado a dar hasta pena, a pesar de ser un personaje cien por cien cómico. No es fácil encarnarse en un personaje asocial y neurótico pero a la vez falto de afecto, y combinarlo de modo que todo cuadre con sentido. Obviamente es la gran atracción de la serie, a cuyo alrededor gira todo lo demás.

Sin embargo, el segundo personaje relevante para mí es el de Dwight Shrute, otro inadaptado social interpretado por Rainn Wilson (al que ya vimos en Six Feet Under) con una gran habilidad que seguro dejará huella en los espectadores. Dwight es el pelota de la oficina, el hombre leal o mano derecha del jefe, al que siempre secunda y el que no duda en delatar a sus compañeros cuando éstos se convierten en un obstáculo en su afán por ascender en la empresa. Vive en una granja con su primo Mose y dice hablar perfectamente alemán de la época preindustrial (o sea, del 1850 hacia atrás), concretamente alemán religioso. Y es, sobre todo, el objeto de las brillantes bromas de Jim Halpert.

Jim es tipo más normal de la oficina. A pesar de ser consciente de la panda de besugos que son sus compañeros y de que no hay futuro en la empresa no se preocupa por hacer valer su potencial y su sentido común. Es tranquilo y parece haberse resignado a trabajar en esa empresa tan alocada, quizá porque está enamorado de la recepcionista, Pam Beesely. Entre los dos se las ingenian siempre para gastarle bromas pesadas al pesado de Dwight y desarrollan una relación de amistad muy especial.

La serie me parece sólida en todos los sentidos. Los guiones son extremadamente divertidos, creándose situaciones absurdas, pero naturales dentro del mundo de ficción. Las interpretaciones de todos, sí, todos, los actores son más que solventes, sobresaliendo a mi parecer, la de Steve Carell y Rainn Wilson. Y en cuanto a la dirección, otro tanto de lo mismo. Además, la serie está contada de manera muy original, como si se estuviera rodando un documental de la empresa y de los trabajadores, los cuales aparecen de vez en cuando hablando directamente a la cámara como si estuvieran siendo entrevistados o miran a ésta en medio de alguna situación embarazosa como para pedir disculpas o para solicitar la complicidad del espectador. Muchos capítulos se desarrollan enteramente dentro de la oficina, con dos o tres cámaras muy bien colocadas que filman la escena simultáneamente, pero que nunca se dejan ver. Imagino que no debe ser fácil diseñar ni coordinar este tipo de escenas, pero el resultado es realmente bueno.

Conclusión: si quieres pasar un buen rato, olvidarte de problemas o compromisos, reírte a mandíbula batiente, échale un vistazo a esta serie. Seguro que los veinte minutos de cada capítulo te sabrán a poco.

  • Valoración: 4,5 sobre 5.
  • Dificultad lingüística: alta (diálogos fluidos, dobles sentidos, chistes y bromas difíciles de captar para el espectador español, lenguaje irónico, etc.).

Una compilación de escenas en versión original:


Y una compilación de escenas en español de España (está claro que me quedo con la versión original):

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Publicado el 15 septiembre, 2010 en Series, series estadounidenses y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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