LIBRO: «In Stahlgewittern» («Tempestades de acero»), Ernst Jünger

In Stahlgewittern

«In Stahlgewittern» es la primera novela de Ernst Jünger y probablemente su obra más conocida en la nos relata su experiencia como combatiente en la Primera Guerra Mundial. La novela autobiográfica está basada en el diario que escribió en el frente y tiene un valor histórico ante todo por ser uno de los testimonios más detallados de las contiendas en las que participó, como la famosa batalla del Somme, Cambrais, Guillemont, Passendale, etc., pues menciona las tácticas, el tipo de armas utilizadas y todo tipo de detalles sobre el desarrollo de los combates.

Erns Jünger se alistó voluntario poco después del 1 de agosto de 1914 en el 73º Regimiento de Fusileros de Hanover y muy pronto demostró ser un soldado brillante que consiguió prisioneros en diversas operaciones nocturnas. Sin embargo, apenas cinco meses después de entrar en combate fue herido por primera vez, regresando al frente en cuanto se recupera. En el diario fue anotando los acontecimientos más importantes del día. En un principio apreciamos el impacto que le suponen el estruendo terrible de las bombas que caen a su alrededor, el fragor y el caos de los ataques en los que participa, el silbido de las balas cuando pasan demasiado cerca, la inmundicia que se acumula en las trincheras y en los huecos anegados por una mezcla de lodo, excrementos y sangre donde duermen y se resguardan de la lluvia y de los proyectiles que no paran de caer, la incertidumbre de cuándo será el próximo ataque. Pero según pasa el tiempo y sobrevive al horror de la muerte inminente el acto reflejo que inicialmente le hacía buscar protección ante las bombas que explotan cerca, las balas golpeando en la arena a pocos centímetros del parapeto donde se encuentra, los gritos desgarrados de los soldados caídos ha desaparecido.

André Gide dijo de «In Stahlgewittern» que es sin duda uno de los mejores libros de guerra que ha conocido, un libro profundamente sincero, veraz y escrito con buena fe. Yo no sé si será uno de los mejores libros o diarios de guerra, pero sí me parece un documento esencial para conocer de primera mano cómo era la vida de los soldados de la Gran Guerra y lo absurda que ésta fue; pero no solo de los soldados alemanes que Jünger describe, sino por extensión, de todos aquellos que participaron en la guerra. La vida en las trincheras era extremadamente dura, tanto por los largos periodos de espera e inactividad como por la tensión irresistible bajo la imparable lluvia de bombas durante los momentos más calientes de la contienda. Todos los soldados, de cualquiera de los bandos, sufren las inclemencias del tiempo, el hambre y la incertidumbre de la muerte que acecha. Todos lloran la caída de algún amigo. Todos están ahí para terminar con el adversario. Todos aprietan los dientes y se encomiendan a la salvación cuando la metralla de un proyectil salta por los aires amenazando a los que están alrededor.

Ernst Jünger narra lo que hace y lo que ve dejando a un lado todo tipo de juicios y de valoraciones personales o políticas. De hecho, es indicativo de ese sentido de neutralidad el que el libro esté dedicado simplemente «a los caídos». No ensalza las hazañas valerosas de sus compañeros ni las suyas propias, que le llevan a escalar muy rápidamente por la jerarquía militar: teniente a los 21 años y comandante de la 7ª Compañía un año más tarde; no duda en ningún momento de lo que hace: si debe atacar a un grupo de soldados ingleses desprevenidos, cumple las órdenes, si le piden que haga un reconocimiento nocturno adentrándose en las líneas enemigas, no cuestiona la peligrosidad de la misión que casi roza el suicidio, pero a los prisioneros los mira a los ojos y los trata con respeto.

En septiembre de 1918, después de haber sido herido de gravedad hasta en tres ocasiones y de haber sobrevivido a tres de las batallas más mortíferas de toda la guerra es condecorado por voluntad del Káiser con la mayor distinción militar del ejército alemán: Pour le Mérite.

La lectura de «In Stahlgewittern» se hace pesada en ocasiones, sobre todo cuando la narración parece estancarse en las mismas trincheras desde las que el propio Jünger escribe. ¿Pero no es precisamente así la vida de los soldados: unas veces pura acción y otras el tedio de la espera? En otras ocasiones, los trágicos eventos que relata nos quitan el aliento y nos preguntamos si en verdad las guerras sirven para algo. Ahora la forma de enfrentamiento entre países ha cambiado sustancialmente, pero el fondo de la locura y la insensatez, en definitiva, del horror y la inutilidad de la guerra, de cualquier guerra, sigue siendo el mismo.

Dificultad lingüística: alta. Al principio es necesario hacerse con la jerga militar. Por eso recomiendo confeccionar una pequeña lista de palabras. En mi caso la mayoría del léxico que desconocía y que tuve que anotar era de corte castrense: denominación de proyectiles, bombas y armamento en general, descripción del campo de batalla y de cómo está estructurado todo el entramado de trincheras, clasificación de la jerarquía militar, etc. Además, al ser éste un diario de campo que describe numerosas acciones bélicas predominan las construcciones con verbos y preposiciones de movimiento.

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Publicado el 16 octubre, 2009 en Jünger, Ernst, Literatura alemana y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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